El material no se agota con su eliminación: trazabilidad e identidad digital para hacer un seguimiento de los nuevos ciclos productivos

Gran parte de los sistemas tradicionales de identificación se diseñaron para realizar un seguimiento de los productos mientras estos tienen valor comercial dentro de una cadena determinada. El SKU, el código de barras, la referencia, el lote y la factura ayudan a identificar lo que se ha producido, almacenado, transportado y vendido. Pero hay una pregunta para la que muchos de estos sistemas no se diseñaron: ¿qué ocurre con la identidad de un material cuando el producto deja de cumplir su función original y entra en otro ciclo productivo?

En la economía lineal, esta cuestión tenía menor importancia porque el desecho solía considerarse el final del ciclo de vida. En la economía circular, el supuesto cambia. Un producto puede desmontarse, sus componentes pueden recuperarse y los distintos materiales pueden alimentar nuevas cadenas. Unos vaqueros pueden convertirse en un bolso; una camisa puede proporcionar telas para patchwork; la madera puede recuperarse y utilizarse en muebles; el vidrio puede asumir una nueva función decorativa. La materia sigue existiendo, pero la información que explica su trayectoria a menudo desaparece.

Entre dos ciclos se produce una interrupción en la información

Imagina una prenda que, tras años de uso, llega a un proyecto de suprarreciclaje. Se desinfecta, se desmonta y se separa en partes. El tejido principal se utiliza para fabricar un bolso, mientras que otros fragmentos se destinan a accesorios más pequeños. El botón puede reutilizarse y algunos componentes pueden destinarse a otro proceso.

Desde el punto de vista físico, hubo continuidad. Desde el punto de vista informativo, puede que se haya producido una ruptura total.

El nuevo producto se registrará con otro nombre, otro SKU y otra descripción. Si no se establece ninguna relación entre la materia prima anterior y el producto actual, la cadena pierde la capacidad de reconstruir esa transformación. Sabemos que se produce una reutilización, pero no siempre podemos demostrar cómo se ha producido.

Este problema se complica aún más cuando un material pasa por tres, cuatro o más ciclos.

Identidad digital más allá del SKU

Es en este contexto donde el concepto de identidad digital del producto puede asumir una función más amplia. En lugar de limitarse a identificar el artículo con fines comerciales, una identidad digital puede estructurar información relacionada con su origen, composición, producción, autoría, territorio, documentos y acontecimientos relevantes a lo largo de su ciclo de vida.

En SUIDChain™, esta identidad se estructura a través del SUID. La propuesta consiste en crear una referencia digital capaz de conectar diferentes datos relacionados con el producto y su trayectoria. En el caso de las cadenas circulares, esto abre la posibilidad de registrar las relaciones entre productos, materiales y transformaciones.

Un producto resultante del upcycling podría estar relacionado con el lote de materiales recuperados utilizados en su fabricación. Dicho lote podría, a su vez, contener información sobre su procedencia, el proveedor, la fecha de recepción y la documentación disponible.

No se trata de afirmar que todas las cadenas lograrán reconstruir íntegramente el pasado de cada material. Se trata de preservar lo que se conoce y está documentado.

El patchwork y la identidad formada por fragmentos

En el patchwork, la propia identidad del producto se construye a partir de la combinación de múltiples elementos. Una colcha puede reunir tejidos procedentes de diferentes lotes, épocas y proveedores. El reto de la trazabilidad, por lo tanto, no consiste simplemente en identificar una materia prima principal, sino en representar una composición.

Esto se puede hacer a diferentes niveles. Una colección puede asociarse a determinados lotes de tejidos recuperados. Un producto concreto puede indicar qué grupos de materiales se han utilizado. Las fotografías y los registros de producción pueden complementar esta información.

La identidad digital no tiene por qué sustituir los conocimientos de la artesana ni convertir el proceso manual en una operación burocrática. Al contrario, debe diseñarse para recopilar información relevante sin destruir la dinámica productiva que hace posible ese producto.

La autoría también forma parte del nuevo ciclo

Cuando los materiales se transforman de forma artesanal, existe una dimensión que los sistemas convencionales suelen pasar por alto: la autoría. Una artesana no se limita a procesar la materia prima. Toma decisiones sobre la composición, la técnica, la forma, el acabado y la función.

En el upcycling, esta autoría puede resultar aún más evidente, ya que la transformación exige interpretar las limitaciones y posibilidades del material existente. Dos personas pueden recibir exactamente el mismo conjunto de retales y crear objetos completamente diferentes.

Registrar quién ha llevado a cabo esa transformación ayuda a preservar una dimensión importante de la identidad del producto. En las cadenas de suministro basadas en comunidades, asociaciones o cooperativas, también puede ser relevante documentar el territorio y el grupo productivo relacionado con la pieza.

SUIDPass: el producto físico como puerta de entrada

SUIDPass establece el vínculo entre la identidad digital y el objeto físico mediante un código QR. Gracias a él, la información seleccionada puede acompañar al producto incluso cuando este abandona el entorno de producción original y llega a plataformas de venta online, tiendas, ferias o mercados internacionales.

En el caso de los productos circulares, esta continuidad es especialmente importante. El consumidor que encuentra una pieza años después puede acceder a información que, normalmente, habría desaparecido con el embalaje original o al cambiar de intermediarios comerciales.

El código QR, sin embargo, no debe confundirse con el pasaporte en sí. Funciona como una puerta. Lo que determina el valor de esta infraestructura son los datos, las relaciones y las pruebas que hay detrás de ella.

Cuando miles de identidades empiezan a conversar

La identidad individual del producto representa solo una parte de la oportunidad. Cuando varios productos cuentan con información estructurada, resulta posible analizar patrones.

SUID Intelligence amplía esta perspectiva al trabajar con datos relacionados con la trayectoria, el ciclo de vida, la presencia comercial y los indicadores de mercado. Para una organización que opera en el ámbito de la economía circular, esto puede permitir una visión más amplia sobre los materiales, los productos y los canales.

¿Qué tipos de materiales recuperados aparecen con mayor frecuencia? ¿Qué productos utilizan determinados lotes? ¿Qué técnicas se asocian a determinados territorios? ¿En qué mercados se comercializan los productos? ¿Cómo evolucionan comercialmente las diferentes colecciones?

La trazabilidad deja de ser únicamente una herramienta de consulta y pasa a constituir una base de inteligencia.

Del territorio a los mercados internacionales

Para los artesanos, las cooperativas y las marcas de upcycling, la identidad digital también puede facilitar la comunicación con compradores que se encuentran lejos del lugar de origen. En un mercado internacional, es frecuente que el comprador y el productor nunca lleguen a conocerse. El producto debe transmitir parte de la información que, en una venta presencial, podría explicar directamente quien lo ha fabricado.

Pero la identidad y la narración de historias no bastan por sí solas para superar el reto de la internacionalización. El SERX —SUIDChain Export Readiness Index— actúa de forma complementaria, ayudando a la organización a evaluar su preparación para acceder a los mercados internacionales.

Una cadena circular puede tener una gran riqueza de origen y, aun así, necesitar desarrollar procesos comerciales, documentales y logísticos antes de expandirse.

Crear un resumen de la lección

La economía circular tiene como objetivo prolongar el uso de los recursos. La identidad digital también puede ayudar a prolongar su memoria.

Esa memoria no tiene por qué ser perfecta ni absoluta. En las cadenas de pruebas reales habrá lagunas. Lo importante es saber distinguir entre la información conocida, la información declarada y la información respaldada por diferentes tipos de pruebas.

Cuando una pieza de tela pasa de ser una prenda de ropa a un bolso y, posteriormente, a otro producto, su materia atraviesa diferentes identidades comerciales. Una infraestructura digital puede establecer relaciones entre estas etapas sin pretender que sean iguales.

Quizá uno de los grandes retos de la economía circular sea precisamente este: crear sistemas capaces de reconocer que un producto puede llegar al final de su vida útil, mientras que sus materiales perduran.

Si la materia puede atravesar nuevos ciclos, su identidad también puede aprender a atravesarlos.